CIB GINEBRA, 2 de agosto de 2022, (BWNS) — En una cruel escalada, y solo dos días después de los ataques anteriores contra los bahá’ís por todo el país, unos doscientos agentes locales y del Gobierno iraní han acordonado el pueblo de Roushankouh, en la provincia de Mazandarán, donde reside un gran número de bahá’ís, y están utilizando maquinaria pesada para demoler sus casas.

Las carreteras de entrada y salida del pueblo han sido bloqueadas. Todo aquel que ha intentado cuestionar a los agentes ha sido detenido y esposado. Los agentes han confiscado los dispositivos móviles de los testigos y han prohibido las grabaciones. Se ha advertido a los vecinos que permanezcan en sus casas y se les ha prohibido grabar o hacer fotografías. Cuatro viviendas que estaban en construcción ya han sido demolidas.. Las autoridades están instalando sólidas vallas de metal para impedir el acceso de los bahá’ís a sus propias viviendas.

Los bahá’ís de Roushankouh ya han sido objeto en el pasado de numerosas confiscaciones de tierras y demoliciones de viviendas. Pero esta actuación se produce tras semanas de intensificación en la persecución de los bahá’ís, en las que más de 100 personas han sufrido redadas o arrestos.

«Pedimos a todo el mundo que alce la voz y exija el cese inmediato de estos terribles actos de flagrante persecución. Cada día hay nuevas noticias sobre la persecución de los bahá’ís en Irán, lo que demuestra inequívocamente que las autoridades iraníes tienen un plan que aplican paso a paso, primero con mentiras flagrantes y discursos de odio, luego con redadas y detenciones, y ahora con expropiaciones de tierras, ocupaciones y destrucción de hogares», ha declarado Diane Ala’i, representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ( CIB) ante las Naciones Unidas en Ginebra, refiriéndose a estas últimas semanas. «¿Qué será lo siguiente? La comunidad internacional debe actuar antes de que sea demasiado tarde».

El Ministerio de Inteligencia emitió una declaración oficial sobre las actuaciones, que se produjeron después de semanas de una escalada en la presión sobre los bahá’ís, y afirmó que se detuvo a miembros del «partido [político] de espionaje bahá’í» y que los detenidos estaban «propagando las enseñanzas del falso colonialismo bahá’í e infiltrándose en entornos educativos», incluyendo las guarderías. La mención de los jardines de infancia es un claro pretexto para la persecución de varios bahá’ís que son profesores de preescolar.

La Comunidad Internacional Bahá’í (CIB) rechaza estas absurdas y descabelladas acusaciones y las desmiente categóricamente. Estas acciones del Gobierno iraní son un acto de flagrante opresión además de un ejemplo descarado de discurso de odio de la peor índole posible.

Trece personas, entre ellas Mahvash Sabet, Fariba Kamalabadi y Afif Naemi, antiguos dirigentes de la comunidad y presos de conciencia que pasaron diez años en la cárcel, han sido detenidos durante las redadas. Uno está recluido en régimen de aislamiento en la prisión de Evin y se desconoce el paradero de los otros dos.

«Manifestamos nuestra indignación por el hecho de que un número elevado de bahá’ís, entre ellos Mahvash Sabet, Fariba Kamalabadi y Afif Naemi, hayan sido detenidos de nuevo en Irán», ha declarado Diane Ala’i, representante de la CIB ante las Naciones Unidas.

La Sra. Ala’i agregó: «Y más indignante aún que el Ministerio de Inteligencia intente identificar a estas personas como agentes de potencias extranjeras que buscan socavar la seguridad de Irán. La declaración del Ministerio es totalmente incoherente y contradictoria, y las acusaciones son manifiestamente absurdas e infundadas. Las autoridades iraníes, en lugar de ocuparse de los problemas del país, dirigen sus ataques contra personas inocentes e intentan avivar el odio religioso.

»El Gobierno de Irán lleva más de 40 años aduciendo que los bahá’ís son espías de países extranjeros aunque, en todo ese tiempo, no ha conseguido aportar ni una sola prueba creíble. Ahora se reducen a atacar a profesores de jardines de infancia y guarderías como una amenaza para la seguridad nacional».

Sabet, Kamalabadi y Naemi eran miembros de un grupo de personas conocido como «Yarán» o «Amigos de Irán», que hasta 2008 actuaba como órgano informal de dirección de la comunidad bahá’í iraní. Sus siete integrantes fueron detenidos en 2007 y 2008 y encarcelados durante diez años. Los Yarán atendían las necesidades espirituales y materiales básicas de la comunidad, la minoría religiosa no musulmana más numerosa de Irán, y lo hacían con el conocimiento y la aceptación de las autoridades iraníes de la época. Sin embargo, los Yarán se disolvieron a raíz de las primeras detenciones que sufrieron y nunca se han reagrupado ni vuelto a formar. Por tanto, las declaraciones implícitas del Ministerio de Inteligencia de que forman parte de un supuesto «núcleo de miembros» del «partido de espionaje» bahá’í son absolutamente falsas en todos los sentidos.

Las redadas y detenciones se producen días después de que 20 bahá’ís (en inglés) de Shiraz, Teherán, Yazd y Bojnourd fueran detenidos, encarcelados o sometidos a registros domiciliarios y cierres de negocios, y menos de un mes desde que otros 44 (en inglés) por todo el país fueran también detenidos, procesados o encarcelados. Veintiséis (en inglés) personas de las 44, que residían en Shiraz, fueron condenadas a un total de 85 años de prisión.

Por tanto, más de un centenar de bahá’ís han sido objeto de ataques en Irán durante las últimas semanas.

Mahvash Sabet escribió poemas durante sus diez años en la prisión de Evin (en Teherán), que fueron compartidos durante su encarcelamiento y posteriormente publicados en inglés y en español bajo el título «Poemas enjaulados», fue reconocida en 2017 como Escritora Internacional con Valentía del PEN inglés.

«Estamos muy preocupados por las noticias de que Mahvash Sabet, la ganadora del Premio PEN Pinter 2017 como Escritora Internacional con Valentía, ha sido detenida nuevamente en Irán», ha declarado Daniel Gorman, director de PEN Inglés. «Seguiremos vigilando de cerca la situación».

Fariba Kamalabadi, psicóloga evolutiva, fue detenida en 2008 y también pasó diez años entre rejas. En 2017, la Comisión de Libertad Religiosa de Estados Unidos la reconoció y defendió como presa de conciencia por motivos religiosos (en inglés).

Afif Naemi, un empresario detenido también en 2008, pasó gran parte de los10 años de su condena de prisión con problemas de salud aunque se le negó el tratamiento médico que necesitaba. Quedó en libertad en 2018 junto con los demás miembros del antiguo grupo de dirigentes bahá’ís.

«La detención de estos bahá’ís demuestra la crueldad sin sentido del Gobierno iraní en su campaña sistemática de perseguir a toda la comunidad», afirmó Ala’i.

«Mahvash Sabet, Fariba Kamalabadi y Afif Naemi son símbolos de la resiliencia en Irán, reconocidos en todo el mundo por su valentía como presos de conciencia, y nadie va a creer las excusas del Gobierno iraní para atacar a una comunidad indefensa y pacífica. En cualquier caso, esta guerra psicológica implacable y creciente prepara el terreno para una persecución más intensa de los bahá’ís en las próximas semanas y meses».


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