-TRES CANTOS, España, 9 julio 2019, (BWNS) — En España, académicos, periodistas y funcionarios del Gobierno y del Ejército discutieron sobre la radicalización violenta, intentando comprender sus causas fundamentales y evitar su proliferación. Un reciente curso universitario coorganizado por la comunidad bahá’í del país sacó a la luz algunos de los principales pensamientos emergentes y desde distintas perspectivas.

«El propósito de este curso era seguir reflexionando sobre la naturaleza de la radicalización y las formas de abordarlo, prestando especial atención al impacto de la religión sobre la sociedad –manifestó Leila Sant, de la Oficina de Asuntos Públicos de la comunidad bahá’í española–. Además, el curso intentaba ofrecer diferentes perspectivas del fenómeno de la radicalización de manera que se generase una imagen completa y no fragmentada».

El curso fue ofrecido por una universidad en Madrid (la UAM) del 1 al 3 de julio. Estuvo organizado en torno a una docena de mesas redondas con la participación de 20 especialistas de diversos campos para impartirlo. Organizado en colaboración con el profesor Ricardo García de la UAM, el curso no solo permitió que los estudiantes se beneficiaran de las ideas compartidas, sino que también abrió un espacio dinámico para que los contribuyentes profundicen su propio entendimiento de la complejidad de la radicalización violenta.

Durante varios años, la Oficina de Asuntos Públicos Bahá’í ha participado en un discurso sobre el papel de la religión en la sociedad, que ha llevado a centrarse en las causas de la radicalización violenta. Los Escritos bahá’ís enseñan que la verdadera religión tiene un papel central en la superación del fanatismo religioso, que el poder latente en la religión puede transformar la ira y el odio en amor y respeto por la dignidad inherente de los demás. El curso universitario fue un resultado natural de este esfuerzo a largo plazo, explicó la Sra. Sant. La Oficina ha organizado recientemente espacios relacionados, como un seminario de un día de duración sobre el mismo tema y una mesa redonda con periodistas sobre el impacto social de las noticias.

La relación entre religión y radicalización ocupó un lugar destacado en el curso. El profesor García señaló que la religión puede considerarse a la vez causa como solución de la radicalización; combatir el extremismo religioso exige que se comprenda la lógica de la religión, prestar la debida atención a su influencia en la vida de muchas personas y aprender a trabajar con las comunidades religiosas para construir la armonía social.

El curso fue más allá de las ideas simplistas sobre la radicalización para explorar sus múltiples dimensiones.

«Es positivo que la sociedad esté abierta a nuevas ideas que se introducen a través de la no violencia para escuchar perspectivas distintas a las de uno. Esto es saludable –explicó la Sra. Sant en la sesión de apertura del curso–. Sin embargo, la radicalización se caracteriza por ver a un grupo de personas como diferentes de uno, ver las cosas en blanco y negro, ver ideas muy absolutas. Esto puede llevarnos eventualmente hacia la alterización y la violencia».

Los ponentes del curso también exploraron cómo la política partidista impulsa a las personas a tener una mentalidad de «nosotros y ellos» con respecto a los partidarios de partidos que no son los suyos. Los ponentes explicaron que en un entorno saturado de medios de comunicación que favorecen el espectáculo, solo se oye el lenguaje que es divisivo y extremo.

«Es muy importante no trivializar la política y recordar que en esencia todos los seres humanos son iguales en dignidad», señaló Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia.

Otro tema que surgió fue la importancia de que todas las personas tengan la oportunidad de beneficiarse y contribuir al progreso de la sociedad. Esto es particularmente vital para los recién llegados al país. Los ponentes, entre ellos representantes de la policía nacional y del ejército, explicaron que la integración social se promueve a través de la tutoría y de redes como las comunidades religiosas.

«A pesar de que en España hay igualdad de oportunidades, aquellos grupos que se encuentran en posiciones sociales más desfavorecidas –afirmó Oscar Prieto, profesor de la Universidad de Girona que ha sido pionero en programas de tutoría para ayudar a jóvenes en riesgo de exclusión social–, al carecer de personas que los apoyen y que hagan de mentores informales para resolver dificultades comunes de la vida diaria, tienen menos posibilidades de ascender por la escalera social».

Los medios de comunicación locales y nacionales cubrieron ampliamente el curso, ya que contó con destacados ponentes como el presidente del Tribunal Constitucional del país, un mando de la guardia civil del país y periodistas destacados. Los organizadores planean publicar un libro con las discusiones presentadas en el curso y organizar futuros cursos a través de la universidad.

Vea un vídeo corto en Amaranta.tv sobre el curso de verano.

 


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